Minutos antes de las 09:00 horas de este Viernes Santo, feligreses del templo de San Antonio de Padua, ubicado en la colonia Panamericana, se declararon listos para dar inicio a la tradicional escenificación del Viacrucis, que recrea el calvario, muerte y resurrección de Jesucristo.
Desde temprana hora, decenas de ciudadanos comenzaron a congregarse en el recinto religioso para presenciar esta representación, una de las expresiones más significativas de la fe católica durante la Semana Santa, que año con año reúne a cientos de personas.
En esta ocasión, José de Jesús Tlatelpa encarna el papel de Jesucristo, acompañado por un elenco de 55 actores que representan a los personajes clave de la Pasión de Cristo, quienes se prepararon durante aproximadamente tres meses para llevar a cabo la puesta en escena.
Decenas de ciudadanos acudieron al recinto religioso para presenciar el Viacrucis, una de las expresiones más representativas de la fe católica / Foto: Pablo Rodríguez
Asimismo, alrededor de 50 jóvenes participan en labores de logística y seguridad, con el objetivo de mantener el orden y evitar interrupciones durante el desarrollo del evento. En total, cerca de 120 personas forman parte de la organización del Viacrucis, el cual se espera reúna entre 500 y 800 asistentes a lo largo del recorrido.
La representación contempla algunas escenas iniciales en el estacionamiento del templo, para posteriormente salir en procesión por la calle Argentina, girar hacia la calle Doctor Salk, continuar por Bolivia y avanzar hasta la calle Washington, concluyendo en el templo del Santo Cristo.
El Viacrucis, también conocido como “camino de la cruz”, es una devoción propia del Viernes Santo que conmemora los momentos más importantes de la Pasión de Cristo, a través de 14 estaciones que simbolizan desde su condena hasta su sepultura.
Esta práctica, profundamente arraigada en la tradición católica y difundida por la orden franciscana, invita a los fieles a la reflexión, el arrepentimiento y la gratitud, al tiempo que permite a los participantes acompañar simbólicamente a Jesús en sus últimos momentos.
Durante la representación, se recrean episodios como la condena a muerte, las caídas de Jesús en su camino al Calvario, el encuentro con su madre María, la crucifixión y finalmente su sepultura, conformando así una de las manifestaciones religiosas más emblemáticas de la Cuaresma.











