Rusia llevó a cabo un ataque utilizando más de 60 drones Shahed contra territorio de Kiev, coincidiendo con el 90 aniversario de Holodomor, la gran hambruna que tuvo lugar en Ucrania durante la década de 1930.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció este ataque en sus redes sociales, calificándolo de “terror deliberado”. Zelenski destacó la elección de la fecha por parte de Rusia para este ataque, considerando que los líderes rusos estaban mostrando su capacidad para infligir daño.
A pesar del número récord de drones utilizados, las defensas ucranianas lograron derribar la mayoría de ellos, interceptando 71 de los 75 drones antes de que pudieran alcanzar sus objetivos en territorio ucraniano. Sin embargo, los fragmentos de los drones interceptados provocaron daños significativos en varios edificios y en la infraestructura eléctrica de Kiev.
Según la Administración Militar de la ciudad, estos fragmentos dañaron estructuras en distintos distritos de la capital, resultando en la pérdida de electricidad para 77 edificios residenciales y 77 instituciones.











