Público se «arrodilla» ante presentación de Sheinbaum en el Zócalo, lloran de alegría

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Miles de personas permanecieron en el Zócalo capitalino, así como en las calles aledañas, Madero, Motolinea, y 20 de noviembre, para escuchar el discurso de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Con simpatizantes cautivos, que repetían las palabras de la mandataria y a quienes se les salían las lagrimas cada que la mujer levantaba la mano, defendían el respaldo que le dieron el dos de junio.

Desde que el grupo de mujeres indígenas «limpiaron» el camino de Claudia para los próximos seis años, los asistentes morenistas no dejaron de levantar la mano para acompañar a Sheinbaum en el humo que emergía de las ollas y aromatizantes que se quemaban y dirigían hacia Sheinbaum.

Con la finalidad de sentir la energía que le otorgaban a Claudia a través del ritual, las personas subían a bancos para que su mano estuviera lo más cerca posible de la presidenta.

Los simpatizantes lanzaron otro grito cuando lanzaron papeles verde blanco y rojo, la sonrisa de Claudia Sheinbaum era contagiosa entre los predentes; «ahí está, va a ser la mejor presidenta, sí se pudo, sí se pudo ¿Quién dijo que no?», decían.

La euforia de algunos era tan grande que empujaban a los que estaban delante de ellos, varios pelearon, pero al mismo tiempo estaban atentos al discurso, sobre todo cuando se trataba de becas a través de tarjetas.