Políticas sociales sin rumbo agravan problemas en jóvenes, advierte funcionaria estatal

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La subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común en la Zona NorteAustria Galindo, cuestionó las políticas sociales impulsadas por el Gobierno Federal al considerar que, lejos de resolver los problemas de fondo, podrían estar provocando nuevas afectaciones tanto económicas como sociales.

La funcionaria señaló que uno de los principales riesgos es el aumento de la deuda pública para sostener los programas sociales, situación que, dijo, terminará impactando a las futuras generaciones. “La verdad es que yo creo que es una política social fallida en varios aspectos”.

Galindo indicó que los apoyos económicos no están siendo respaldados por un crecimiento productivo del país, sino por recursos obtenidos a través de deuda federal, lo que calificó como una medida irresponsable. “Nada es gratis. En algún momento los mexicanos tendremos que pagar por eso y estaremos heredando una deuda muy grande a las siguientes generaciones”.

Además del impacto financiero, la subsecretaria alertó sobre las consecuencias sociales que ya comienzan a detectarse en distintos sectores de la Zona Norte, principalmente entre adolescentes y jóvenes.

Explicó que, al no existir una política pública enfocada realmente en atender a los sectores más vulnerables, se han incrementado problemáticas relacionadas con el consumo de alcohol y sustancias ilícitas entre estudiantes, especialmente en mujeres jóvenes.

La funcionaria comentó que en diversas escuelas se han reportado casos de drogadicción y abandono escolar, una situación que preocupa debido a que cada vez más jóvenes dejan sus estudios por factores ligados al entorno social y familiar.

También mencionó las dificultades que enfrentan los comedores escolares, particularmente en planteles donde este servicio representa un apoyo importante para las familias. Señaló que muchos de estos espacios dependen del trabajo voluntario de madres y padres de familia.En ese sentido, explicó que algunas madres ya no desean involucrarse en la operación de los comedores, lo que complica su funcionamiento y pone en riesgo la permanencia de este apoyo alimentario en varias instituciones educativas de la región.

“Ahí es donde estamos detectando estas consecuencias y sobre todo el abandono, el alcoholismo y el consumo de sustancias”, puntualizó la subsecretaria, al advertir que los problemas sociales continúan creciendo mientras no exista una estrategia integral enfocada en la prevención y atención de las comunidades más vulnerables.