Una serie de fuertes tormentas suscitadas en las Rolling Plains, Texas, provocaron la formación de múltiples tornados, que dejaron al menos tres personas muertas y causaron severos daños alrededor de la ciudad norteña de Matador.
El alcalde de la ciudad antes mencionada, Pat Smith, fue quien informó acerca de los tres decesos, mientras que la cantidad de heridos no se pudo precisar con exactitud; asimismo informó que los daños sufridos fueron de intensa magnitud.
En ese sentido, diarios locales detallaron que las tormentas dejaron también granizo del tamaño de pelotas de softball y rachas de viento que superaron los 161 kilómetros por hora en otras comunidades como Jayton.
No obstante, los peores daños se localizaron en Matador, localidad de unos 570 habitantes a 112 kilómetros al noreste de Lubbock en el condado de Motley.
Cazadores de tormentas y meteorólogos en redes sociales visibilizaron los daños considerables alrededor de Matador, con viviendas dañadas, así como el tendido eléctrico, árboles e infraestructura.











