Médico de profesión, padre por convicción

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En esta ciudad se dan inspiradoras historias de personas entregadas a una misión que repercute en la vida de muchas otras. Una de ellas es la de Pedro Chavira Ramos, ortopedista y traumatólogo, especializado en cirugía de columna de mínima invasión.

Juarense de 33 años de edad, el galeno es además un amoroso padre de familia que, sorteando la afanosa labor de velar por la salud del prójimo, hace todo lo que está en sus manos por estar presente en la vida de sus hijos.

A un par de días de celebrarse el Día del Padre, presentamos el perfil profesional de Chavira, quien habla con notoria pasión tanto de la medicina como de su familia.

Un cuerpo en armonía

Pedro Chavira se especializó en Ortopedia y Traumatología en el Hospital General de Ciudad Juárez, e hizo la alta especialidad en Cirugía de Columna de Mínima Invasión en el Hospital Ángeles Pedregal de la Ciudad de México.

Allá pasó un año entero aprendiendo en un programa intensivo en el que fue de la teoría a la práctica con simuladores de realidad virtual, luego a simuladores reales para practicar la cirugía, hasta asistir a talleres en cadáver y posteriormente pasar a quirófano.

“Todas las técnicas quirúrgicas que hago fueron aprendidas con ese método de enseñanza”, platica de inicio el doctor, a quien siempre le gustó la ortopedia por el interés que le provoca la biomecánica del ser humano.

“El esqueleto es rígido y el músculo es dinámico, y hay una armonía entre eso, entonces cuando empecé a conocer esa parte me di cuenta que todo lo que el esqueleto hace en el área de columna protege al sistema nervioso, está diseñado para eso, entonces me llamó la atención la columna desde mi primer año de ortopedia”.

En todo momento, Chavira está pendiente de actualizarse, y para ello ha asistido a congresos en varias partes del mundo. En su consultorio, ubicado en el tercer piso del Hospital Ángeles, pone en práctica sus conocimientos al atender a pacientes de todas las edades, en algunos casos adolescentes con problemas del desarrollo o niños con alguna alternación a nivel de columna; no obstante, el grueso se trata de adultos mayores entre los 65 y los 75 años.

La causa más común por la que alguien llega a su consultorio, comenta, es el dolor de espalda y eso es porque el 90 por ciento de las personas va a presentarlo durante su vida.

“Para cirugía, lo más frecuente es la enfermedad degenerativa o desgaste de disco, y lo que hacemos es descompresiones, quitar la hernia. Los casos más complejos son las deformidades de columna, como la esperanza de vida sigue aumentando y cada vez llegan los adultos mayores con más fuerza, la escoliosis les impide tener calidad de vida y eso es lo que estamos tratando hoy en día”.

Plenamente convencido de las bondades de la cirugía de mínima invasión, Chavira considera que el paciente es uno cuando entra y otro después de la consulta.

“Llegan con dudas, con temor, porque conocen historias y les da miedo no quedar bien. Lo primero que hago es hacer un cuestionario para valorar al paciente. Si tiene un dolor que no lo esté incapacitando, se trabaja de manera conservadora para recuperar esa calidad de vida que se ha perdido. Y si está afectado de moderado a severo, trabajamos para fortalecer los músculos, prepararlo para un procedimiento y ya después de cuatro o seis semanas puede optar por la cirugía”.

Sin embardo, dice, se presentan casos en el que es evidente la necesidad de una intervención quirúrgica, lo que representa entre un 10 y un 15 por ciento de la consulta.

Un médico, un padre, una historia de entrega

“La filosofía de la mínima invasión es hacer el menor daño al cuerpo y preservar la movilidad lo máximo que se pueda”, declara Pedro Chavira, quien se apoya en un excelente equipo de especialistas para realizar las cirugías.

De inicio, el paciente es valorado de la cabeza a los pies; su andar, su postura e inclinación le dirán mucho sobre el origen del daño.

“Desde ahí sabes si es la cadera, la rodilla o la columna. Después, en las radiografías utilizo un software de inteligencia artificial en el cual hago mediciones y valoro cuál angulación es la adecuada para mantenerse en pie. Cada persona tiene un tipo de columna diferente y no todas se tratan igual, y si no enfocas tu tratamiento individualizado al paciente, lo más probable es que no tengas un resultado satisfactorio”.

Ya en el quirófano, Chavira utiliza dos herramientas principales, siendo la primera de ellas la neuronavegación, un conjunto de tecnologías asistidas que le permiten “navegar” dentro de la columna vertebral, apoyado en una tomografía y una pantalla que le muestra en tiempo real su posición dentro del cuerpo del paciente.

“Todos mis instrumentos los estoy viendo ahí en tiempo real. Eso me permite precisión, arriba del 95 por ciento, en la colocación de tornillos y cajas, que es un gran temor en la cirugía de columna”.

Otra medida de protección que utiliza es el neuromonitoreo, misma que permite la vigilancia de la función neurológica.

“Es como tener un sensor de reversa en el carro. La alerta te hace que corrijas el camino. Ponemos agujitas en los músculos claves de los pacientes y esto nos da la conducción de cada raíz nerviosa que vamos a trabajar, entonces estoy viendo si estoy lesionando o no, y eso te da la seguridad de que no vas a salir sin mover el pie”.

De las ventajas de este tipo de cirugías, Chavira resalta también el poco tiempo que pasa el paciente en quirófano y la casi inmediata recuperación.

“Después de que ya comió, el paciente y yo estamos caminando en el pasillo para detectar algún dolorcito, y al día siguiente lo damos de alta”, indica el especialista, quien agrega que la cirugía promete ser de una sola intervención, y no más, como ha ocurrido con las cirugías convencionales.

Carrera de vida

Pedro Chavira fue papá a la edad de 20 años, justo cuando estaba la mitad de la carrera de Medicina. Esto, en lugar de frenarlo, lo impulsó con fuerza.

“Definitivamente el soporte familiar es lo que te mantiene persiguiendo tu sueño. Poder estudiar sin preocuparte de que tienes que dedicarte a otra cosa o meterte a trabajar”, dice sobre el apoyo que recibió de sus padres.

Pasado el tiempo, entró al internado y al terminar el servicio social, su esposa se embarazó de su segundo hijo.

“Cuando voy a la entrevista para la alta especialidad, el maestro me dice que fui aceptado. Llegamos a cenar para celebrar y ese día nos enteramos que estábamos embarazados de la última nena”.

En ese punto, Chavira pensó en parar, dedicarse a la práctica y olvidarse de seguir estudiando, pero su esposa lo animó a seguir, pese a que tendrían que estar un año separados.

“Fue un año intenso, difícil, porque yo estaba en México, venía, los veía, regresaba, y ahí entra la cuestión familiar y la necesidad de tener un equilibrio”, dice el médico y papá de una adolescente de 13, un niño de 7 y una pequeña de un año y medio de edad.

“Ser papá presente en estos casos es llamar en cuanto puedes, ver los partidos de futbol por videollamada, apartar espacios para las fechas importantes, y así es como funciona la dinámica, pero definitivamente sin el apoyo de mis padres y de mi esposa, a lo mejor no hubiera terminado la carrera”, concluye Pedro Chavira.

Los casos más atendidos

Hernias de disco

Conductos lumbares estrechos

Degeneración de disco

Desplazamientos vertebrales

Dr. Pedro Chavira

Especialista en Ortopedia y Traumatología

Alta Especialidad en Cirugía de Columna

Miembro de la Asociación Mexicana de Cirujanos de Columna (AMCICO)