La carga fiscal que representa el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), así como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), ha frenado la competitividad y el crecimiento de los destilados en México, en especial, aquellos elaborados de manera artesanal, como es el caso del sotol, coincidieron productores chihuahuenses.
De acuerdo con los sotoleros, una botella de esta bebida que en el mercado final alcanza un precio de entre 800 y mil pesos, podría costar hasta 500 pesos sin la aplicación de dichos impuestos, situación que limita su acceso al mercado y al consumidor final.
Ante este escenario, manifestaron su confianza en que legisladores federales puedan respaldar acciones que permitan impulsar la producción y comercialización del sotol.
Juan Pablo Carvajal de la Rosa, presidente del Consejo Certificador del Sotol, explicó que el precio de esta bebida no puede analizarse únicamente desde una perspectiva comercial, ya que existen múltiples factores que influyen en su costo de producción.
“Hay una discusión más fuerte que solamente cuál es el costo de producción y cuál es el valor comercial. En realidad, el sotol va a variar mucho en su costo porque las diferentes técnicas de producción en diferentes regiones requieren de diferente intensidad en el trabajo, de las distancias para la extracción de la planta, de las capacidades de producción de cada destilería o vinata, del rendimiento que dé la planta, de la temporada en el año en el que se produzca. Hay una gran cantidad de variables que definen el costo de un sotol”.
Por su parte, Ricardo Enrique Rodríguez Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol, señaló que actualmente se busca establecer una mesa de trabajo para analizar un esquema fiscal más justo para esta industria, la cual, dijo, enfrenta condiciones muy distintas a las de otros destilados producidos a gran escala.
“Que la estructura de impuestos sea más justa hacia una industria en la que estamos trabajando con planta silvestre, que tenemos que ir a buscar a zonas remotas y es una actividad también muy laboriosa que implica mucha mano de obra, fletes, y pues la transformación de la materia prima y con rendimientos muy bajos”.
Indicó que, tras la aplicación de impuestos, el sotol llega al mercado nacional con un precio considerablemente más alto en comparación con otras bebidas alcohólicas, lo que representa una desventaja para los pequeños productores.
“Lo que estamos trabajando es, pues en hallar un esquema que nos funcione más a nosotros como sotoleros y a los pequeños productores para que puedan poner sus productos en el mercado y puedan comercializarlos sin tener esa limitante que es el precio”.
Agregó que los impuestos restringen su posicionamiento frente al consumidor: “Los sotoles digamos que están en ese esquema de pago de impuestos IEPS e IVA se encuentran entre los 750 y mil pesos más o menos. Eso nos limita mucho nuestro acceso al mercado y al consumidor”.
De ahí, la necesidad de liberar de gravámenes a la producción artesanal, diferenciándola de otras industrias como el tequila o el mezcal producido a mediana o gran escala.
“Al menos la producción artesanal es lo que se propone, diferenciar de otras industrias como el tequila o la producción de mezcal a lo mejor específicamente a mediana gran escala.
“Creo que los mezcaleros y los sotoleros estamos en una situación muy parecida a los que somos tradicionales artesanales o de pequeñas producciones. Lo que se busca es eso, que si se disminuye o se puede eliminar el impuesto, pues nos ayudaría muchísimo. Sin el gravamen a lo mejor (una botella costaría) 500 pesos, la mitad”.











