La economía de productores pecuarios y de toda la cadena de proveeduría en Chihuahua se paralizó durante este año, luego de que el estado dejó de percibir 314 millones de dólares a causa del cierre de la frontera a la exportación de ganado, derivado de la presencia del gusano barrenador, informó Juan Carlos Flores, jefe del Departamento de Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado.
De acuerdo con el funcionario estatal, un estudio económico elaborado por un especialista radicado en Estados Unidos reveló que, durante el periodo de noviembre de 2024 a noviembre de 2025, dejaron de exportarse poco más de 407 mil cabezas de ganado, las cuales tuvieron que ser colocadas en el mercado nacional, donde el margen de ganancia es considerablemente menor al de la exportación.
Flores explicó que la diferencia entre vender un becerro a consumo nacional y colocarlo en el mercado estadounidense oscila entre 8 mil y 15 mil pesos por cabeza, dependiendo del peso del animal, lo que se tradujo en una pérdida promedio de 750 dólares por cabeza, impactando directamente en los ingresos de los productores chihuahuenses.
Esta caída en los ingresos ganaderos no solo afectó a los productores, sino que provocó un efecto dominó en la economía regional, al tratarse de uno de los principales pilares productivos del estado. El cierre ocurrió en el periodo tradicional de mayor comercialización, octubre, noviembre y diciembre, cuando normalmente se genera la mayor derrama económica en las zonas rurales.
Ante la expectativa de una reapertura rápida de la frontera, muchos productores optaron por retener el ganado en corrales, lo que implicó continuar con la compra de maíz, concentrados y pastura, así como otros insumos, en muchos casos a crédito, generando una cadena de adeudos que alcanzó a proveedores, empacadores, transportistas y distribuidores de combustible.
“El problema ya no fue solo que no se exportó ganado, sino que se acumuló deuda en toda la cadena productiva”, señaló Flores, al explicar que quienes surtían alimentos para ganado también quedaron a deber a sus propios proveedores, generando un estancamiento del circulante en el sector.











