Todavía no amanece por completo cuando Pedro Ramírez, de 54 años, aborda la ruta que lo lleva de la avenida las Torres al centro de Ciudad Juárez. Como lo ha hecho durante años, se acomoda junto a una ventana para iniciar un recorrido de casi una hora y media que forma parte de su rutina diaria.
Mientras la ciudad despierta, la unidad comienza a llenarse de pasajeros. Suben estudiantes con mochilas al hombro, madres que apresuran a sus hijos rumbo a la escuela y trabajadores que intentan llegar puntuales a sus empleos. Algunos duermen unos minutos más, otros revisan sus teléfonos y unos cuantos observan en silencio el paisaje urbano que avanza detrás del cristal.
Para Pedro, cada trayecto es distinto. A lo largo de los años ha sido testigo de cientos de historias que reflejan la vida cotidiana de una ciudad que continúa expandiéndose y obligando a muchas personas a recorrer grandes distancias para estudiar o trabajar.
“Aquí uno ve de todo. Se suben personas vendiendo dulces, estudiantes que van a la escuela, mamás con sus hijos y trabajadores que salen desde muy temprano. Es como una pequeña ciudad dentro del camión”.
La música que sale de las bocinas del conductor, las conversaciones entre pasajeros y el constante subir y bajar de personas forman parte del ambiente característico de muchas rutas urbanas. Son sonidos que acompañan diariamente a quienes dependen del transporte público para trasladarse de un extremo a otro de la ciudad.
Entre todas las experiencias que guarda en la memoria, hay una que recuerda con especial claridad. Ocurrió durante un trayecto aparentemente normal, cuando una mujer embarazada comenzó a presentar señales de parto dentro de la unidad.
La sorpresa fue inmediata, pero también la solidaridad. Algunos pasajeros cedieron espacio, otros buscaron ayudar mientras el operador aceleraba el trayecto para conseguir atención médica.
“Nunca se me va a olvidar cuando una señora empezó con labor de parto en plena ruta. Todos se unieron para ayudarla. Ahí te das cuenta de que, aunque no nos conozcamos, la gente todavía se apoya cuando alguien lo necesita”.
Pedro considera que el transporte público sigue siendo una opción accesible para miles de familias juarenses, especialmente ante el crecimiento de la ciudad y las largas distancias que deben recorrer quienes viven en sectores alejados.
Sin embargo, también señala áreas de oportunidad. Algunas unidades muestran el paso de los años y requieren mantenimiento, mientras que otras continúan emitiendo humo durante sus recorridos.
Aun así, cada mañana vuelve a subir al camión convencido de que el transporte público sigue siendo una herramienta indispensable para quienes construyen la ciudad desde sus trayectos diarios.











