La consideración del fentanilo como un arma de destrucción masiva por parte de Estados Unidos elevaría la presión sobre México para combatir la producción y tráfico de esta droga, con implicaciones también para Chihuahua y la región sur del estado, advirtió José Carlos Hernández Aguilar, especialista en análisis de la delincuencia organizada.
El presidente emérito de la Federación Mexicana de Criminología y Criminalística sostuvo que el tema adquiere una dimensión distinta al dejar de ser abordado únicamente como un problema relacionado con el narcotráfico y colocarse dentro de una discusión vinculada con la seguridad.
Durante una entrevista exclusiva con El Sol de Parral, Hernández Aguilar afirmó que existe además una discusión para llevar esta consideración al ámbito internacional y que drogas como el fentanilo y sus derivados sean tratadas bajo esa clasificación. Esta afirmación corresponde al análisis planteado por el especialista durante la conversación.
Explicó que las armas de destrucción masiva comprenden materiales o dispositivos químicos, nucleares o biológicos destinados a provocar daños indiscriminados contra grupos humanos, infraestructura o el medio ambiente. A partir de esta definición, señaló que una eventual clasificación internacional del fentanilo bajo esa categoría tendrá consecuencias para México por la actividad de organizaciones dedicadas a la producción y tráfico de drogas sintéticas.
Al ser cuestionado específicamente sobre las repercusiones para el sur de Chihuahua, el especialista en delincuencia organizada consideró que el problema no puede analizarse únicamente desde una región, debido a que las políticas de prevención y combate abarcan a toda la entidad. Sin embargo, sostuvo que Parral y los municipios que confluyen en esta zona requerirán acciones específicas para abordar la problemática.
Parral y la Sierra, entre laboratorios y rutas de trasiego de drogas sintéticas
La advertencia ocurre apenas un mes después de que autoridades localizaran en la zona serrana del propio municipio de Hidalgo del Parral un inmueble con características de presunto narcolaboratorio que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado relacionó con la fabricación de metanfetaminas y fentanilo, lo que coloca a la región sur dentro del escenario de producción de drogas sintéticas investigado por autoridades federales y estatales.
El hallazgo se suma a los antecedentes sobre el tránsito de fentanilo por el sur de Chihuahua. Investigaciones y reportes de autoridades han ubicado municipios serranos como Guadalupe y Calvo, Guachochi, Morelos y Balleza dentro de las rutas de trasiego utilizadas para el traslado de drogas sintéticas hacia el norte del país, mientras que Parral ha sido señalado como un punto de conexión por su ubicación entre la Sierra Tarahumara y las rutas que conducen hacia la frontera.
De esta manera, la discusión sobre las consecuencias que tendría para México un endurecimiento de la política estadounidense contra el fentanilo tiene un referente directo en la región: además de las rutas de trasiego previamente documentadas, durante 2026 fue localizada infraestructura clandestina en territorio de Hidalgo del Parral que la propia autoridad estatal relacionó inicialmente con la posible fabricación de fentanilo y metanfetaminas.
Mayor presión de EU se traduciría en más acciones de inteligencia en México
Para esta región, el entrevistado planteó la necesidad de establecer una política de seguridad coordinada entre los gobiernos federal y estatal ante las posibles repercusiones de un absolute endurecimiento de las acciones contra la producción y distribución de este tipo de sustancias.
El especialista también relacionó este escenario con la creciente presión estadounidense sobre México para incrementar las acciones contra organizaciones criminales. Según su análisis, las medidas avanzarían hacia una mayor participación de agencias estadounidenses en tareas de investigación e inteligencia relacionadas con el narcotráfico.
El presidente de la federación aclaró que, cuando habla de posibles acciones de mayor nivel por parte de Estados Unidos, no se refiere necesariamente a un escenario convencional de guerra, sino a mecanismos como el empleo de tecnología, labores de investigación y una mayor actividad de organismos de seguridad e inteligencia estadounidenses.
En este escenario, Hernández Aguilar señaló que una eventual intensificación de las labores de inteligencia tendría especial relevancia en zonas donde existe presencia y operación de grupos dedicados al narcotráfico, entre ellas la Sierra Tarahumara de Chihuahua.De esta manera, consideró que la discusión sobre el fentanilo rebasa el problema de salud pública y narcotráfico y se inserta en la relación bilateral de seguridad entre México y Estados Unidos, mientras que para Chihuahua plantea el reto de fortalecer las estrategias de prevención y combate a la producción y tráfico de drogas sintéticas.











