Con su último álbum, El Miedo y el Paraíso, el músico lleva en un viaje a todo su público mediante un viaje, recorriendo todas sus emociones durante dos horas, utilizando la música para transmutar sus sentimientos de desesperanza en el paraíso.
El barcelonés abrió su corazón para expresar a través de diez canciones un torrente de emociones, desde el primer tema con “El miedo” y un juego de luces pudo llenar todo el recinto de una energía incomparable que puso a cantar y bailar a todos los presentes, dando un inicio a la noche único.
Temas como “La gula”, “Pánico práctico”, “Despedida”, “Inercia” y “La increíble historia del hombre que quería volar pero no Sabía cómo”, continuaron dándole sabor a la noche, mientras el artista no perdía la oportunidad entre temas de interactuar con su público mexicano, con un discurso de positivismo y autoaceptación.
Como si se tratase de una obra de teatro, el show se dividió en actos. El segundo empezando con “El grito”, sacando con ese tema todas las emociones, tanto buenas como malas, llenando de emoción a los asistentes, pues en todo el recinto resonó un grito de emoción, haciendo vibrar el lugar e iluminando con una sonrisa el rostro de Izal.
El segmento se compuso por “Fotografías”, “El presente”, “Pausa”, “La huida”, “La rabia” y “El pozo”. Con una gran emotividad sus fans corearon los temas a todo pulmón, mientras las luces se movían y cambiaban al ritmo de las canciones, dándole un toque electrizante a la noche.











