Los delirios de un vagabundo de Buenos Aires inspiraron a Luis Ortega para rodar El Jockey, una exploración surrealista de la identidad, la realidad y de “lo milagroso de la vida” que ha logrado hipnotizar este jueves la carrera por el León de Oro del Festival de Venecia.
“Esta es una película atravesada por muchas preguntas. Cuando uno es más joven piensa que en algún momento va a entender algo pero al final llega a la conclusión de que nunca va a entender nada. Trata de eso, de la posibilidad de que no haya un centro en las personas, que no haya una identidad, y que de todos modos uno pueda observar y pasarla bien”, explicó en rueda de prensa el cineasta.El Jockey es Remo Manfredini (Nahuel Pérez Biscayart), un legendario jinete de carreras sumido en una vorágine de autodestrucción que amenaza su carrera, su relación con su novia Abril (Úrsula Corberó) y hasta su propia vida.El día de la carrera más importante de su vida, que podría saldar sus deudas con su peligroso patrón Sirena (Daniel Giménez Cacho), el jockey sufre un accidente que lo postra en la cama de un hospital con heridas y daños cerebrales incompatibles con la vida.Sin embargo de un día para otro despierta para emprender una auténtica odisea por las calles de la capital argentina, libre de sus recuerdos y de su propia identidad para empezar a descubrir su propio “yo”. Aunque los sicarios de su jefe no olvidan.











