Cada inicio de año, la atención del mundo se centra en el lanzamiento de las tendencias que marcarán la forma de vestir para las próximas temporadas. De esta forma es como los grandes creativos del diseño dictan los colores, siluetas, texturas y accesorios básicos para renovar el guardarropa.
Así surgen las semanas de la moda, las cuales tienen sus orígenes en los Salon Shows organizados por el diseñador francés Charles Frederick Worth en París en el siglo XIX.
En 1903, Estados Unidos presenta el primer desfile de moda organizado por la firma Ehrich Brothers en Nueva York. Y para 1910, todos los diseñadores adoptan la práctica de presentar sus colecciones mediante pasarelas.
En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, la publicista de moda estadounidense Eleanor Lambert fundó La semana de la Prensa en Nueva York y marcó el comienzo de un evento que eventualmente atraería a diseñadores de renombre internacional.
La Semana de la Prensa precedió a la Semana de la Moda de Nueva York, centrada en promover diseñadores estadounidenses.
La lista de los primeros creativos incluyó a Claire McCardell, Hattie Carnegie, Norman Norell, Pattullo Modes y Nettie Rosenstein, con Ruth Finley lanzando el primer Calendario de la Moda, consolidando así la NYFW como un evento de moda de renombre mundial.
Después la sede cambió a la Sala Bianco del Palazzo Pitti. El éxito del evento generó problemas debido a la gran afluencia de público y la incapacidad de la ciudad para gestionar la enorme cantidad de visitantes, por lo que se optó por trasladar los desfiles a Milán.











