Con el recrudecimiento de la violencia en la ciudad, la iglesia católica pide a los generadores de violencia que paren, reflexionen y tomen consciencia si lo que hacen los lleva a algún lugar o conseguir algo que realmente tenga valor.
“Los individuos que conformamos para bien o para mal esta sociedad y con los actos particulares, somos testigos de la creciente ola de violencia que al final de cuentas se está sembrando muerte, quiénes cometen estos actos de violencia y no se cosechará otra cosa sino muerte, los invito a todos a reflexionar si vale la pena por lo que se sienten motivados”, mencionó el padre Juan Carlos López, vocero de la Diócesis de Ciudad Juárez.
Desde hace varios años, la disputa entre las bandas delincuenciales dejó de lado el respeto por la familia, es decir, ya abren fuego contra la persona que buscan o se considera “objetivo” y quienes les acompaña, sin importar si son mejores u otros adultos.
“Realmente no, nada justifica ningún beneficio material, económico o de reconocimiento que se pueda recibir, justifica el mal o la muerte o la violencia que se genera”, aseguró el vocero de la Diócesis de Ciudad Juárez.
Lo que más se lamenta es la destrucción que causan estas personas, no queda solo en la privación de la vida del hombre o la mujer, también los familiares directos, cónyuges y /o hijos se van separando del resto de la familia, así como de amistades por la tristeza o la falta de justicia.
“No solamente es a la persona que se le roba la vida, sino a la familia que se destruye, la realidad social que se trastoca y que se deja realmente dañada y dolida, ojalá realmente todos quienes generan en medio de las posibilidades, en medio de la libertad que aún les quede, pues pudieran reflexionar y cambiar de rumbo”, subrayó el sacerdote.
“Al final de cuentas pues se está destruyendo no solo su propia persona, sino toda la sociedad, pero como fruto de su acción la sociedad queda marcada por la violencia, por la muerte, la tristeza y frustración”, aseveró López.
Finalmente, se invita a los juarenses a seguir orando por la paz, por el freno a los ataques en general, ya que se ha visto toma a inocentes, ya sea que queden heridos o que también sean parte de la fatídica estadística.











