Washington— Los ataques de Irán contra más de dos docenas de bases estadounidenses en Oriente Medio se centraron en sistemas de alerta temprana antes de alcanzar aeronaves y edificios, lo que causó daños por miles de millones de dólares en equipos, según un análisis de The Associated Press.La AP verificó de manera independiente los daños a objetivos estadounidenses mediante imágenes satelitales de diferentes proveedores y habló con cuatro funcionarios regionales que fueron informados o tienen conocimiento de primera mano de lo que fue alcanzado. La AP determinó que, hasta agosto, más de 115 ataques con drones o misiles reivindicados por Irán o por milicias respaldadas por ese país dañaron o destruyeron estructuras en 26 bases militares y otros sitios con equipos estadounidenses.La AP determinó que, al principio, Irán concentró sus ataques en hangares de aeronaves y en sistemas que detectan ataques entrantes, despejando el camino para nuevos golpes contra almacenes, alojamientos de tropas y más.Los daños han reconfigurado de manera significativa la presencia estadounidense en Oriente Medio, y dos funcionarios regionales señalaron que Estados Unidos ha trasladado muchos de sus activos fuera del golfo Pérsico. Eso incluye aeronaves, sistemas de defensa aérea, sistemas de comunicaciones y otros equipos cruciales para las operaciones de las bases, indicó uno de esos funcionarios.El impacto de los daños plantea interrogantes sobre las defensas estadounidenses en la región, en un momento en que el presidente Donald Trump considera la posibilidad de realizar nuevos ataques después de las elecciones de mitad de mandato del martes y Teherán promete una gran represalia. Un retorno a las hostilidades amenaza con provocar costosos daños adicionales a las bases, lo que aumentaría la incertidumbre sobre si Estados Unidos optará por reconstruir sus bases y equipos en la región cuando termine la guerra.El análisis de la AP ofrece nuevos indicios sobre la estrategia de Irán para su represalia y sobre precisamente qué ha resultado dañado en bases estadounidenses durante la guerra de ocho meses, y va más allá de los detalles que se han difundido en revisiones independientes, incluidas las del inspector general del Pentágono. La AP determinó que, del 1 de abril al 30 de junio, los ataques iraníes habían dañado y destruido cientos de edificios y otras estructuras en bases de Estados Unidos.Tales evaluaciones ofrecen la única panorámica general debido a que el gobierno de Trump y el Ejército han proporcionado pocos detalles sobre el costo del conflicto en personas y equipos, e incluso han implementado medidas para obstaculizar la revisión externa, como retrasos en la publicación de imágenes satelitales.El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones en Oriente Medio, se ha negado a comentar o a precisar los daños en bases o equipos, por lo general aludiendo a la necesidad de seguridad operativa. El comando no hizo comentarios para este informe.El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, sostuvo que las “fuerzas y bases” de Estados Unidos “están bien protegidas y el ejército de Estados Unidos es más fuerte que nunca”.“Nuestros efectivos en el CENTCOM tienen todo lo que necesitan para continuar su éxito histórico garantizando que Irán nunca obtenga un arma nuclear”, afirmó Parnell en un comunicado a la AP.Esto fue lo que Irán atacó en bases de Estados Unidos en Oriente MedioLa mayoría de los ataques iraníes se han realizado en Kuwait, mientras que también han sido atacados sitios estadounidenses en Bahréin, Irak, Jordania, Omán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, según el análisis de imágenes satelitales. La ofensiva más mortífera conocida contra tropas estadounidenses en la guerra con Irán ocurrió en Kuwait, donde seis soldados murieron en un ataque con dron en Port Shuaiba el 1 de marzo.La Base Aérea Ali Al Salem, en Kuwait, fue atacada al menos 30 veces, lo que dañó o destruyó al menos 15 hangares de aeronaves, numerosos almacenes y 10 edificios cerca de una zona residencial.El Campamento Buehring, también en Kuwait, sufrió pérdidas aún mayores. Aunque los ataques iraníes dejaron inoperables la mayoría de sus hangares, los lugares de reunión de las tropas sufrieron mucho más daño porque la base tenía pocas aeronaves. Su gimnasio fue destruido en marzo y una tienda donde las tropas compraban productos dentro de la base fue alcanzada a finales de julio.Un ataque también dañó gravemente el garaje y el comedor del lugar, según los dos funcionarios regionales. Ellos y otros dos, que también son funcionarios militares regionales, hablaron con la AP bajo condición de anonimato para tratar detalles sensibles sobre los daños a las bases.
Detección de amenazas entrantes
Irán lanzó su respuesta a la guerra con ataques precisos contra sistemas destinados a detectar y frustrar ataques entrantes, y luego amplió sus objetivos a edificios y equipos que hacían que las bases estadounidenses fueran útiles y habitables.Irán destruyó recintos que protegían sistemas de radar estadounidenses en el Campamento Arifjan, en Kuwait, y en la Naval Support Activity de Baréin en los dos primeros días desde el inicio de la guerra a finales de febrero. Además, alcanzó radares portátiles en la Base Aérea Prince Sultan , en Arabia Saudí, y en la Base Aérea Muwaffaq Salti, en Jordania.Irán priorizó sus ataques contra la columna vertebral del sistema de defensa aérea de Estados Unidos, al atacar radares clave de alerta temprana que son difíciles y costosos de reparar o reemplazar, explicó N.R. Jenzen-Jones, director de la firma de consultoría de inteligencia técnica Armament Research Services.Un radar fue alcanzado en Jordania y se dijo que quedó destruido. Era uno de apenas 13 que posee el Ejército en todo el mundo, según el fabricante Raytheon. Documentos presupuestarios muestran que cada uno cuesta alrededor de 500 millones de dólares. Otro radar en Qatar sufrió daños importantes, pero no se sabe si fue destruido. Fue adquirido por el país del golfo en un acuerdo de 2013 valorado en 1.100 millones de dólares, y al parecer era el único en la región.Golpear esos sitios probablemente tenía la intención de “interrumpir y degradar la capacidad de Estados Unidos y sus aliados para responder a nuevos ataques”, señaló Jenzen-Jones.











