Diez años después de su evento más significativo, El Punto se encuentra abandonado y en malas condiciones. Lo que una vez fue un espacio de congregación masiva e histórica, hoy presenta una imagen de descuido y deterioro.
Este espacio ha tenido múltiples usos y fechas de “inauguración” o eventos significativos a lo largo de su existencia. Su propósito ha variado drásticamente dependiendo de las necesidades del momento o los proyectos propuestos.
El evento más emblemático: La Visita Papal
La fecha más reconocida es la del 17 de febrero de 2016. El sitio fue adecuado y preparado como un altar masivo para la histórica misa del Papa Francisco. Esta fecha es, sin duda, el evento más emblemático y la razón por la que el lugar es generalmente recordado por la gente local.
Más recientemente, el jueves 20 de febrero de 2025, se inauguró un campamento o centro de atención para migrantes repatriados en El Punto. Este centro fue diseñado para recibir y ofrecer servicios a los mexicanos deportados de Estados Unidos, mostrando la versatilidad del espacio ante crisis humanitarias.
Incluso se mencionó un proyecto para la creación de un “megacentro comunitario” en 2013, con la participación de arquitectos suizos. No obstante, no está claro si este proyecto se completó o si El Punto actual se refiere a la misma ubicación exacta, evidenciando una falta de continuidad en su planificación.Actualmente, las instalaciones lucen completamente abandonadas y en malas condiciones. La falta de mantenimiento la ha llevado a un estado de deterioro crítico que es visible para cualquiera que pase por la zona.
En su fachada se puede observar cómo se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. Esta falta de cuidado genera que su infraestructura se caiga a pedazos, un problema que va más allá de la estética.
La condición actual del lugar representa un riesgo significativo para la ciudadanía. La ubicación es peligrosa, pues se localiza en una arteria principal, lo que aumenta la peligrosidad de posibles derrumbes debido a los vientos o accidentes para transeúntes y conductores.
Un dato crucial es que el sitio pertenece al gobierno federal. Esto delimita claramente la responsabilidad sobre su mantenimiento y estado actual, señalando a las autoridades federales como las encargadas de resolver esta problemática de seguridad pública y abandono patrimonial.
Además, el acceso al lugar es sumamente restringido por tratarse de un espacio privado. El Punto es un monumento a la desidia institucional. De un evento de trascendencia mundial a un riesgo latente en solo diez años, su historia es un recordatorio de la importancia del mantenimiento y la planeación a largo plazo de los espacios públicos.











