Amenaza al empleo un segundo brote de Covid: OCDE

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La crisis podría destruir el equivalente a cinco años o más de crecimiento del ingreso real per cápita para fines de 2021 en muchas economías avanzadas, dice el organismo.
De producirse una segunda ola de contagios en el mundo, la tasa de desempleo entre los países de la OCDE podría llegar a 12.6% a finales de año, indican proyecciones del organismo, pero aún si esa segunda ola no se produjera, aumentará 9.4%, un incremento de 5.3% respecto de 2019.

Añade que en vista de las incertidumbres excepcionales que caracterizan las perspectivas a corto plazo considera dos escenarios epidemiológicos para los próximos 18 meses: uno en el que el virus continúa retrocediendo y permanece bajo control, y otro en el que una segunda ola de contagio rápido estalla más adelante en 2020.

Las previsiones señalan también que la recuperación será gradual, por lo que la tasa de desempleo se mantendrá en o por encima del nivel máximo observado durante la crisis financiera mundial, llegando a 7.7% para el final de 2021 en el escenario de que no haya una segunda ola, pues si la hay, sería de y 8.9%, con diferencias sustanciales entre países, dice la OCDE, que califica al brote de Covid-19 y su rápida difusión como la peor crisis de salud pública que se recuerda.

“En muchas economías avanzadas, la crisis probablemente habrá destruido el equivalente a cinco años o más de crecimiento del ingreso real per cápita para fines de 2021”, dice el organismo.

Las proyecciones relativas al recién concluido segundo trimestre de 2020 apuntan a una caída dramática adicional en todos los países de la OCDE para los cuales hay estimaciones trimestrales disponibles, para un promedio de caída de 13.2% en PIB promedio de la organización.

Los trabajadores con salarios bajos han llevado la peor parte, pues han sido clave para garantizar la continuación de los servicios esenciales durante los bloqueos, a menudo con un riesgo sustancial de exponerse al virus mientras trabajan, al mismo tiempo que son también los que han sufrido las mayores pérdidas de empleo o ingresos, señala el informe.

Otros afectados son aquellos que no tienen un trabajo estándar, es decir, un puesto permanente y de tiempo completo, como son los trabajadores independientes.
Pero los que están en riesgo de ser los grandes perdedores son los jóvenes.

“Los graduados de este año enfrentan perspectivas sombrías, con pocas posibilidades de asegurar un trabajo, o incluso una pasantía, a corto plazo”, señala el informe de la OCDE.

El tamaño de las afectaciones al empleo depende de la respuesta que han dado los gobiernos a la crisis y a la complejidad para recopilar información, dice el organismo, que toma el ejemplo de Estados Unidos, donde la tasa de desempleo aumentó de su mínimo de 50 años de 3.5% en febrero a 14.7% en abril pasado, el nivel más alto desde inicios de 1948.

Y aunque la caída aminoró a 13.3% en mayo, 73% de los desempleados ese mes estaban en despido temporal, y para junio, la proporción de los desempleados en despidos temporales cayó a 59%. Esto sugiere que parte del aumento inicial del desempleo puede reabsorberse si la pandemia se mantiene bajo control y la economía se reinicia a buena velocidad, pero también muestra que parte de las pérdidas iniciales de trabajo se están volviendo permanentes, ya que algunas empresas no vuelven a abrir después del cierre.

En Canadá, la tasa de desempleo aumentó de 5.6% a 13% entre febrero y abril, y a 13,7% en mayo. Al igual que en Estados Unidos, el aumento inicial fue impulsado por despidos temporales, y la gran mayoría de los nuevos desempleados esperaban regresar a su trabajo anterior dentro de los seis meses.

Una distorsión de los datos se debe a que, si un desempleado es alguien que activamente busca emplearse, cómo considerar a quienes están temporalmente fuera de servicio, quieren emplearse, pero no buscan trabajo por no exponerse a contagiarse.

Aun así, cuando se tiene en cuenta tanto el amplio margen de ajuste (menos trabajadores empleados) como el margen intensivo (menos horas trabajadas entre los trabajadores restantes debido al trabajo a tiempo parcial), el impacto de la crisis de Covid-19 en los mercados laborales de la OCDE ha sido, en promedio, 10 veces mayor que la observada en los primeros meses de la crisis financiera mundial en 2008.
Qué sigue
El organismo dice que es probable que la recuperación sea vacilante, y con riesgo de verse interrumpida por brotes renovados si no se implementan medidas específicas de contención, en particular los programas de prueba, seguimiento y localización (TTT), o no resultan efectivas.

En su Panorama Económico OCDE, publicada el 10 de junio, el organismo presentó dos escenarios igualmente probables para los próximos meses:

Un escenario de un solo golpe en el que los países superan con éxito el brote actual debido a las medidas de contención implementadas en la primera mitad de 2020, con la tasa de reproducción efectiva que disminuye y se mantiene persistentemente por debajo de la unidad. Se supone que una mayor capacidad hospitalaria y el despliegue generalizado de TTT efectiva son suficientes para prevenir un resurgimiento de infecciones y casos intensivos más adelante en el año y hasta que una vacuna esté disponible.

Un escenario de doble golpe en el que a las actuales medidas de contención le sigue un segundo, pero menos intenso, brote en los meses de octubre y noviembre. En este escenario se asume que un brote más en 2021 sería evitado debido a avances en los tratamientos que reducen los riesgos.

La OCDE recomienda atender de inmediato las restricciones de liquidez o se puede generar una crisis de solvencia corporativa, ya que las empresas con ingresos reducidos o sin ingresos durante un periodo prolongado se declaran en quiebra.

“Una serie de quiebras corporativas perturbaría severamente no sólo las cadenas de valor sino también el sistema bancario y financiero, estima el organismo, el cual señala que sin el apoyo público recibido por las empresas hasta ahora 20% de ellas habrían enfrentado una crisis de liquidez después del primer mes de confinamiento y 40% después de tres meses.

Para la reapertura, la OCDE ha desarrollado un modelo epidemiológico de microsimulación para evaluar rigurosamente la probable efectividad de diferentes medidas de contención. El modelo muestra que aumentar el TTT, mejorar las medidas de higiene y garantizar un amplio uso de máscaras permitiría una reapertura más amplia de la economía sin un nuevo brote.

La OCDE sugiere a los países miembros cambiar el enfoque de los apoyos, que en las primeras semanas y meses de la crisis se centró en proporcionar ayuda de emergencia rápida para mantener a flote a los hogares y las empresas y evitar el colapso de la economía, hacia más paquetes de ayuda heterogéneos y diferenciados, que tomen en cuenta las características y situaciones de los trabajadores y las empresas.

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