-Los niños y los adolescentes de América Latina atraviesan una situación precaria, ya que los ha afectado la crisis económica, las desigualdades y el cierre de escuelas por la pandemia del COVID-19 así lo considera la representante de UNICEF en Panamá, Sandra Blanchet.
“En Panamá, los niños no tuvieron acceso a una educación presencial durante 21 meses. Eso es mucho. Y significa que ahora los adolescentes de 14 años no regresan a la escuela, porque ya están trabajando y para ellos es difícil volver a estudiar. Por eso hablamos del riesgo de una generación perdida“.
Para la representante de UNICEF, le preocupa tener una generación de jóvenes perdidos, ya que esto también conllevaría a tener un país en la misma situación.
Según información de la Naciones Unidas, la región de América Latina y el Caribe fue el lugar en el que se demoró más el cierre de escuelas por la pandemia del COVID-19. Según esos datos, 70 semanas fueron interrumpidas entre febrero de 2020 y marzo de 2022.
Tras el término de la pandemia, el Banco Mundial informó que el 79% de los niños latinos mayores de 10 años no pueden leer y escribir un texto simple.
Sandra Blanchet considera se centre la recuperación económica en pro de los niños más vulnerables, a quienes deben ofrecerles oportunidades. Otra preocupación para la representante de Unicef es la constante migración de niños y jóvenes, quienes cruzan la frontera con Colombia, para llegar a suelo norteamericano.
“En la mayoría de veces, los niños van con sus padres, pero también tuvimos a más de 1.000 casos de niños y adolescentes que cruzaron la jungla solos o con un amigo… sin padres ni cuidadores”.
Para disminuir estas situaciones alarmantes se necesita desarrollar en los países originarios de los migrantes nuevas alternativas de vida, para no buscar mejoras en otros países, ya que al migrar familias enteras es porque no se tiene esperanza de existencia.











