El mundo de la moda es un sector muy llamativo para jóvenes y otras personas, ya que en esta industria se cree recibir descuentos en las diferentes marcas en las que se trabaja, sin embargo la realidad dista mucho de las especulaciones.
Tal ejemplo es el de Sarah, una joven que soñaba con un trabajo dentro de la industria modista, viajó a Londres para realizar sus sueños, pero se dio cuenta de la dura realidad que la acechaba.
«Es como cualquier industria creativa: los jóvenes siempre la ven como un trabajo interesante», señala. «Y las ventajas son estupendas, incluidas las rebajas y los artículos que conseguimos con grandes descuentos».
Esta joven comenta la gran rotación de personal sobre todo en el bajo nivel.
«Una pasante de 18 años solo duró una semana tras darse cuenta de que su trabajo consistía básicamente en labores manuales no remuneradas y largas horas cargando y empaquetando la ropa que volvía de los rodajes y sesiones de fotos».
«Y aquellos que aguantaban algunos meses haciendo sus prácticas terminaban abandonando por agotamiento. Había un flujo constante de trabajadores jóvenes e impresionables y nunca se hacía nada al respecto; se convertía en una prueba para ver quién tenía más aguante».
Sarah estuvo dos años en el puesto de asistente de comercio electrónico de una marca reconocida, sin embargo, desistió por la gran cantidad de tareas administrativas que requerían y además la remuneración no era buena.
Los recientes graduados son las presas perfectas para las empresas de esa índole, así lo consideran los especialistas, ya que este sector considera encontrar el trabajo de sus sueños en esas filas laborales.
Se corre el riesgo de que los jóvenes recién empleados queden encasillados en trabajos pocos remunerados y explotados laboralmente.











