Lo que comenzó como una jornada de lluvias terminó por poner a prueba la capacidad de respuesta de Ciudad Juárez: vialidades convertidas en ríos, vehículos atrapados, semáforos fuera de servicio, viviendas afectadas, deslaves y hasta el derrumbe de una estructura en una escuela primaria fueron parte del saldo que dejaron las precipitaciones registradas entre la tarde del martes y el miércoles; aunque la emergencia obligó al cierre de importantes arterias y movilizó a decenas de cuerpos de auxilio, las autoridades informaron que hasta el momento no se han reportado personas fallecidas.
Las precipitaciones alcanzaron aproximadamente 48 milímetros, una cantidad que superó los 30 milímetros considerados como referencia para este tipo de contingencias, explicó Sergio Rodríguez, titular de la Dirección General de Protección Civil; ante la intensidad de la lluvia, el Gobierno Municipal activó un operativo de emergencia para atender a conductores y peatones que quedaron atrapados en distintos puntos, además de mantener vigilancia permanente en las zonas identificadas previamente como de mayor riesgo.
Desde el viernes anterior se habían emitido avisos preventivos debido al pronóstico meteorológico y se preparó una estrategia coordinada entre Protección Civil, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, la Coordinación General de Seguridad Vial, Bomberos y Rescate; la primera fase del protocolo comenzó durante la tarde del martes, con recorridos de vigilancia en puntos susceptibles a inundaciones, entre ellos Paseo de la Victoria y Tapioca, el Arroyo de las Víboras, el viaducto Mártires del 68 y el cruce de Paseo de la Victoria con Teófilo Borunda.
La situación se complicó después de las 20:00 horas, cuando se activó la segunda fase del operativo y los cuerpos de emergencia comenzaron a intervenir directamente en las zonas afectadas; elementos de Bomberos utilizaron motobombas para retirar el agua acumulada en diferentes vialidades, mientras las unidades de auxilio vial y agentes de Seguridad Vial apoyaban a los automovilistas que quedaron varados o tuvieron problemas mecánicos al intentar atravesar los encharcamientos.
De acuerdo con Sergio Rodríguez, alrededor de 70 conductores recibieron apoyo de Protección Civil durante la contingencia, además de que fueron atendidos tres domicilios que resultaron inundados; algunos automóviles fueron retirados mientras sus ocupantes permanecían en el interior, otros fueron encontrados abandonados y varios más lograron atravesar las zonas inundadas, pero posteriormente sufrieron fallas mecánicas que los dejaron inmovilizados y complicaron todavía más la circulación.
El cierre de vialidades se extendió por distintos sectores de la ciudad; entre los puntos afectados estuvieron el paso a desnivel de avenida 16 de Septiembre y Lerdo, bulevar Bernardo Norzagaray y viaducto Mártires del 68, el paso a desnivel de Francisco Villa y Gardenias, avenida Adolfo López Mateos y bulevar Óscar Flores, el Eje Vial Juan Gabriel y Manuel Gutiérrez Nájera. También se reportaron cierres en avenida De las Torres y Paseo de la Victoria, Manuel Gómez Morín y Manuel J. Clouthier, Juan Pablo II a la altura de Las Anitas, además de Otomíes y Acolhuas, Ramón Rivera Lara y Fernando Borreguero, así como Juárez Porvenir y Aurelio Páez.
Conforme disminuyeron los niveles de agua, algunas de estas vialidades fueron reabiertas de manera gradual. Seguridad Vial informó que se habilitaron nuevamente sectores como Adolfo López Mateos y Henry Dunant, Paseo de la Victoria y Teófilo Borunda, avenida Insurgentes y Libertad, el desnivel de Francisco Villa y Gardenias, viaducto Mártires del 68 y bulevar Norzagaray, así como el Eje Vial Juan Gabriel y Manuel Gutiérrez Nájera; durante el operativo, las unidades de Auxilio Vial realizaron 172 servicios, desde la tarde del martes hasta la madrugada del miércoles, además de 12 servicios de grúa y la participación de 54 agentes viales.
La lluvia también provocó interrupciones en el funcionamiento de diversos semáforos debido a variaciones en el suministro eléctrico; entre los cruceros afectados estuvieron bulevar Zaragoza y Garambullo, Insurgentes y Costa Rica, Insurgentes y Saltillo, Insurgentes y Panamá, Vicente Guerrero y Rafael Velarde, Vicente Guerrero y Francisco Villa, además del Eje Vial Juan Gabriel y Niños Héroes. Paralelamente, personal de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento realizó recorridos de supervisión en las zonas inundadas para detectar posibles afectaciones en la infraestructura de drenaje.
Los daños también alcanzaron inmuebles; en la Escuela Primaria Lázaro Cárdenas, ubicada en el cruce de Durazno y Francisco Sarabia, en la colonia del mismo nombre, una construcción utilizada como almacén se derrumbó por completo; en la colonia Emiliano Zapata, dos familias solicitaron auxilio después de que un deslave provocado por la lluvia afectara parte de una vivienda. El incidente ocurrió en las calles Simón Rojas y Pedro de Alba, donde los propios residentes comenzaron desde temprano a retirar toneladas de lodo con palas, picos y carretillas, mientras continuaba el riesgo de que el barranco siguiera desgajándose.
Ante el escenario, el alcalde Héctor Rafael Ortiz Orpinel informó que se activó la alerta amarilla y se reforzaron las labores de atención en los sectores con mayores acumulaciones de agua; Protección Civil habilitó albergues como medida preventiva para las personas que necesitaran un lugar seguro donde permanecer; el presidente municipal destacó que, pese a las afectaciones registradas en viviendas y vialidades, el dato más relevante hasta ese momento era que no se habían registrado pérdidas humanas.
Mientras los cuerpos de emergencia atendían la contingencia, el sector empresarial advirtió que las precipitaciones volvieron a evidenciar problemas estructurales que, desde su perspectiva, afectan la operación cotidiana de Ciudad Juárez; Carlos Noé Hernández, presidente de Canacintra, señaló que las lluvias dejaron al descubierto la vulnerabilidad de la infraestructura urbana y planteó la necesidad de acelerar las obras que requiere una ciudad que mantiene un importante crecimiento industrial y actividad exportadora.
Canacintra reportó entre sus empresas afiliadas ausentismo laboral, retrasos en el transporte de trabajadores, incremento en los tiempos de traslado, interrupciones de energía eléctrica y diversas incidencias en instalaciones industriales; el organismo empresarial sostuvo que los efectos de una contingencia de este tipo no se limitan a las calles inundadas, pues cada interrupción vial o falla en los servicios puede representar retrasos logísticos, mayores costos de operación y afectaciones en las cadenas de suministro.
El presidente de la cámara empresarial consideró necesario dar prioridad a obras relacionadas con drenaje pluvial, vialidades, corredores industriales, infraestructura eléctrica, movilidad y sistemas de prevención; la postura del sector industrial es que el crecimiento de la ciudad debe estar acompañado por infraestructura capaz de mantener la actividad económica aun cuando se presenten condiciones meteorológicas adversas.
En el mismo sentido se pronunció Thor Salayandía Lara, presidente del Bloque Empresarial Fronterizo, quien sostuvo que las lluvias volvieron a exhibir deficiencias de infraestructura que, desde su perspectiva, han dejado vulnerable a Ciudad Juárez ante precipitaciones de consideración; el empresario afirmó que no se trata de un problema reciente, sino de una situación acumulada durante años y que se vuelve más evidente conforme crece la mancha urbana.
Salayandía utilizó una comparación para describir la situación que enfrenta la ciudad durante las lluvias: “Ciudad Juárez es como un mazapán, hay que tomarlo con cuidado, no estrujarlo tanto porque si no se desmorona”; con ello, señaló que las precipitaciones terminan por exhibir las áreas donde la infraestructura urbana resulta insuficiente para responder a las necesidades de una ciudad en expansión.
Así, mientras las autoridades continuaron con labores de desagüe, vigilancia y apoyo a los afectados, las lluvias dejaron sobre la mesa un debate que trasciende la emergencia inmediata: la capacidad de Ciudad Juárez para enfrentar fenómenos meteorológicos cada vez más exigentes sin que se paralicen sus principales vialidades, servicios y actividades productivas.
Por ahora, el operativo permitió atender a decenas de automovilistas y familias afectadas, pero el agua también volvió a poner bajo la lupa las condiciones de la infraestructura urbana y la necesidad de reforzar las obras de prevención.











