Padres buscadores barren la región sur de Chihuahua para dar con desaparecidos

1 thumbnail

Héctor Estrada y otros seis padres buscadores que integran el colectivo 10 de Octubre, este año no festejarán su día frente al asador o viendo los partidos del mundial de futbol ya que siguen tras los rastros de su hijos. En el caso de Héctor, este busca a Ismael, quien desde 2018 desapareció en el municipio de Jiménez, así como otras 60 personas que permanecen sin ser localizadas en la región sur de Chihuahua. Sostiene que el mejor regalo sería volver a ver a su “Mayel”, y que este le conteste el teléfono -porque no ha dejado de marcarle- y le diga “ya voy a casa, papá”.

Cuando Héctor habla de su hijo, los recuerdos no comienzan con la desaparición, sino con los momentos que construyeron una vida familiar que parecía transcurrir con normalidad. Antes de convertirse en buscador fue un padre que, como muchos otros, experimentó la mezcla de alegría, nervios e incertidumbre que acompaña la llegada de un primer hijo.

Cuando me enteré que iba a ser padre me sentí muy contento. Estábamos esperando a nuestro pequeño. Sentí una emoción muy grande, pero a la vez miedo porque era mi primer hijoHéctor Estrada, padre buscador

La noticia transformó por completo su vida. Junto a su esposa comenzó a imaginar el futuro de la familia que estaban formando. Con el paso del tiempo llegaron las experiencias que suelen quedar grabadas para siempre en la memoria de cualquier padre: los primeros pasos, las primeras palabras, los juegos y los momentos cotidianos que, sin saberlo, terminarían convirtiéndose en tesoros imposibles de reemplazar.

Entre esos recuerdos permanece el día en que Ismael comenzó a caminar. Aunque han pasado años, Héctor aún lo relata con la emoción de quien revive una de las etapas más importantes de la infancia de su hijo.

“Lo enseñamos a dar sus primeros pasos. Comenzó a caminar al año y cachito”, comentó durante el desarrollo de la entrevista.

La familia construyó una rutina basada en la convivencia. Las reuniones alrededor de la mesa eran frecuentes y los fines de semana representaban una oportunidad para compartir tiempo juntos. Aquellos momentos sencillos, que en ese entonces parecían parte natural de la vida diaria, hoy son algunos de los recuerdos más valiosos que conserva.

“Nos gustaba hacer carne asada, comernos un pollito mientras platicábamos todos en la mesa”, relató.

Para Héctor, la importancia de esos recuerdos radica precisamente en su sencillez debido a que no se trata de grandes acontecimientos, sino de instantes cotidianos que desaparecieron de manera abrupta cuando Ismael dejó de estar presente.

Ismael fue privado de la libertad en octubre de 2018

Fue el 22 de octubre de 2018 cuando esta fecha marcó un antes y un después para toda la familia ya que “ Mayel” como le decían de cariño fue privado de la libertad por sujetos armados que viajaban en un vehículo blanco cuando salía de la casa de su novia.

La noticia llegó hasta ellos alrededor de las 20:00 horas. Lo que en un principio parecía una situación difícil de comprender se transformó rápidamente en desesperación. Las llamadas telefónicas comenzaron a multiplicarse mientras la familia intentaba obtener información sobre lo ocurrido.

Nos avisaron y de inmediato comenzamos a movernos. Fuimos a poner la denuncia y a buscar ayuda porque lo único que queríamos era encontrarloHéctor Estrada, padre buscador

Sin embargo, las horas transcurrieron sin respuestas. Después llegaron los días, las semanas y los meses. Lo que inicialmente parecía una espera temporal terminó convirtiéndose en años de incertidumbre.

A medida que el tiempo avanzaba, la familia comprendió que tendrían que comenzar con su propia búsqueda ante la falta de resultados por parte de las autoridades a cargo del caso.

Fue así como Héctor y su familia se unieron al colectivo 10 de Octubre conformado por familias que cuentan con seres queridos desaparecidos y empezaron a participar en rastreos, jornadas de búsqueda en campo, pega de pesquisas y actividades de visibilización.

Desde entonces, gran parte de su tiempo ha estado dedicado a actividades relacionadas con la localización de personas desaparecidas. Ha recorrido brechas, asistido a reuniones con autoridades y participado en acciones organizadas por el colectivo.

Madres y padres buscadores visibilizan a las familias marcadas por la desaparición de sus seres queridos

Reconoció la fortaleza de las madres buscadoras y además consideró que es importante visibilizar también el papel que desempeñan los padres.”Sé que el dolor de una madre es más difícil, pero como padre nos duele igual”, expresó.

Describió que detrás de muchas búsquedas también existen hombres que enfrentan la misma incertidumbre, el mismo desgaste emocional y la misma necesidad de encontrar respuestas.

En el colectivo 10 de Octubre, Héctor no está solo. Junto a él participan otros padres y abuelos que comparten historias similares y que han encontrado en la organización un espacio para apoyarse mutuamente.

Entre ellos se encuentran el ingeniero Martínez, Miguel Sarrasola, Joaquín Momaca, el padre de Soledad Reyes y el abuelo de Yesica Alondra Estrada, quienes durante años han acompañado a las madres buscadoras en diversas actividades de búsqueda y exigencia de justicia.

Aunque cada caso tiene circunstancias distintas, todos coinciden en algo: la ausencia de un ser querido cambia para siempre la vida de una familia.

La ausencia de Ismael permanece visible en su hogar

En el hogar de Héctor, esa ausencia permanece visible todos los días. La habitación de Ismael continúa prácticamente intacta, como si el tiempo hubiera decidido detenerse en el instante previo a su desaparición.