Recientemente se presentaron los uniformes que vestirán los atletas mexicanos en las Olimpiadas de Invierno Milán-Cortina en Italia. Se trata de diseños de la firma deportiva Charly, originaria de León, Guanajuato, y que diseñó también los uniformes para París 2024.
Dicho uniforme retoma elementos visuales inspirados en textiles mexicanos que evocan sarapes y jorongos en vivos colores, realizados en materiales especiales para resistir las bajas temperaturas, impermeables y transpirables, ideales para los climas alpinos. Consta de chamarras, pants y accesorios, varios como guantes y abrigos.Como era imposible trasladar los textiles hechos a mano sobre una prenda técnica, lo que se hizo fue digitalizar y reinterpretar esos motivos para convertirlos en gráficos funcionales adaptados a estas piezas especiales para las bajas temperaturas.Estos uniformes han dividido a la crítica, ya que algunos consideran que son adecuados y representan a México, mientras otros van en sentido opuesto.
«Sabemos que este tipo de uniformes tienen que incluir elementos o bordados originales, pero los podían haber incluido de una manera más creativa y estética», comenta Beatriz Calles, directora del Fashion Week México.Para Anna Fusoni, experta en moda, el uniforme se ve con poca personalidad creativa ya que, afirma, si le quitaras el banderín de México podría ser cualquier país con cultura artesanal.»La empresa es seria y supongo que hicieron su investigación y se hizo el planteamiento de acuerdo a esos resultados. El color azul, supongo que es por aquello del frío y por salirse del trío habitual del verde, blanco y colorado que siempre se usan», agregó Fusoni.Otros expertos, como Marco Corral, estilista de moda, no les gustó la combinación, en especial el mencionado color azul.»Creo que los motivos mexicanos están bien aplicados, solo que la selección del color en las mangas no se me hace muy afortunada. No lo considero una apropiación cultural porque están utilizándolo precisamente para un equipo que representa a México», agrega el experto.Para la analista de imagen Araceli Motta, tanto motivo gráfico y colores opaca a los atletas.»La carga de patrones, tonos y contrastes desplaza el foco de los participantes hacia el uniforme, el cual se vuelve protagonista, lo cual puede perjudicar la personalidad e imagen de los deportistas», puntualiza.»Usar prendas prehispánicas reales como argumento estético en un evento olímpico de invierno europeo no es respeto cultural: es descontextualización», afirmó en sus redes sociales el chef César Núñez, quien tiene una estrella Michelin por su interpretación de la cocina mexicana contemporánea.











