“Cállate, eres un bárbaro” dijo Madero a Villa por proponer fusilar a aristócratas en 1909

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La frontera entre Ciudad Juárez y El Paso fue un punto central en la vida y trayectoria de José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Francisco Villa o Pancho Villa, aseguró el historiador David Dorado Romo, durante una entrevista en la que compartió diversas anécdotas poco conocidas del líder revolucionario.
De acuerdo con el también escritor, Villa pasaba largas temporadas en ambas ciudades, siendo Juárez uno de los sitios más significativos durante la Revolución Mexicana. Entre los lugares que frecuentaba, destacó la antigua Aduana Fronteriza, por su relevancia estratégica durante los combates.

“Otro de los sitios fue la casita gris, porque la casita blanca es la de Madero. Allí es donde se toma la famosa fotografía con Francisco I. MaderoPascual Orozco y Venustiano Carranza, los grandes líderes revolucionarios. Es una de las escenas más emblemáticas”, relató Dorado Romo.
Entre las anécdotas más ilustrativas del carácter de Villa, mencionó una ocurrida el 11 de mayo de 1911, tras la toma de Ciudad Juárez, cuando Madero organizó un banquete formal con figuras que anteriormente habían sido afines al régimen porfirista. Durante la reunión, Madero pidió la opinión de Villa sobre qué rumbo debía tomar el movimiento.

Pancho respondió: pues yo empezaría por poner a todos estos perfumados contra el muro y fusilarlos. Madero se escandalizó y le gritó: ¡Cállate, eres un bárbaro, Pancho!”, relató el historiador, quien añadió que el único que reaccionó con humor fue Gustavo Madero, hermano del líder revolucionario.
Dorado Romo subrayó que ese episodio ilustra la tensión entre las distintas visiones revolucionarias: mientras Madero buscaba reformas como la no reelección, figuras como Villa o Orozco desconfiaban de la tibieza del proyecto maderista.

El historiador también recordó que Villa ya frecuentaba El Paso antes del estallido de la Revolución, particularmente alrededor de 1909, cuando trabajaba entrenando gallos de pelea. Incluso, según testimonios orales, llegó a colaborar con un empresario local de nombre Berg Heavent, dueño de una compañía de carros.
Finalmente, Dorado Romo compartió un dato curioso sobre el caudillo del norte: no bebía alcohol, y prohibía que sus soldados lo hicieran. En cambio, prefería bebidas dulces, como malteadas y refrescos de fresa.