A Hollywood le falta imaginación, época de ‘remakes’, ‘reboots’, secuelas, precuelas…

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Las salas de todo el mundo acaban de estrenar Twisters, una nueva versión del clásico de catástrofes Twister (1996), a medio camino entre un remake y un reboot. Desde luego no es una idea original, algo de lo que adolece el actual cine de Hollywood.

En 1996, la película de Helen Hunt y Bil Paxton sobre una pareja de científicos obsesionados con los tornados dio la sorpresa en taquilla y se llevó 494 millones de dólares, nada mal para un presupuesto de 92 millones.

Con los superhéroes en horas bajas, qué mejor que recuperar éxitos antiguos y hacer nuevas versiones para la gente joven, ya sean remakes -nueva versión del original- o reboots -la misma idea pero una historia diferente-.

Eso sin olvidar las precuelas y secuelas, tan facilonas y que tan buen resultado dan en taquilla. ¿Para qué pensar en ideas nuevas?

Este año la película más taquillera hasta el momento es una secuela, Inside Out 2, que ya ha alcanzado los 1.350 millones de dólares de recaudación en todo el mundo.

Es casi el doble de lo conseguido por Dune: Part Two -una secuela de un remake-, con 711 millones, y de Godzilla vs Kong, que ya riza el rizo al unir dos de los gigantes más temibles del cine, procedentes de sagas diferentes, lo que le ha valido 567 millones de ingresos, según datos de la web especializada Box Office Mojo.