¿Es posible anticiparse a un volcán?

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Ciudad de México.- Predecir cuándo ocurrirá una erupción volcánica aún no es posible, tal como con los sismos y sus imprevisibles e incómodas sorpresas, pero es una meta que los científicos ya persiguen.

«Igual que para los sismos, no podemos predecir con exactitud cuándo podría pasar una erupción, un evento explosivo fuerte», refrenda en entrevista telefónica el vulcanólogo francés Sébastien Valade, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM.

«Pero tenemos la capacidad, con la medición de varios parámetros, de tener una intuición», prosigue el experto. «O más bien, el monitoreo nos permite seguir cómo va avanzando el estado de la actividad volcánica».

Un ejemplo de dicho seguimiento es lo que puede hacerse a través de MOUNTS (siglas en inglés para Monitoreo de Turbulencias desde el Espacio), una plataforma en línea dedicada a la vigilancia de los volcanes más activos en el mundo por medio de imágenes satelitales e Inteligencia Artificial (IA), detalla Valade (Besançon, 1985), su fundador y responsable.

Son los sensores a bordo de una serie de satélites puestos en órbita por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) los que permiten medir desde el espacio parámetros importantes, como la deformación del suelo y los cambios topográficos, anomalías térmicas y su emisión de gases.

«Por ejemplo, en el caso del evento explosivo de mayo de 2023 en el Popocatépetl, hubo una gran fase explosiva con grandes emisiones de ceniza, y cuando medimos la cantidad de gas emitida en los meses anteriores, pues podemos ver que esa cantidad fue incrementando.

«Eso nos dice que había nuevo magma que estaba entrando en el sistema abajo, en las cámaras magmáticas más profundas», expone Valade enlazado desde Italia, donde realiza un intercambio académico en la Universidad de Florencia.

Esto no significa, precisa el geólogo y doctor en Ciencias de la Tierra, que pudieran predecir en qué momento de mayo del año pasado tendría lugar tal evento, «pero sí podíamos explicar por qué había un aumento de la actividad explosiva a lo largo de los meses que lo precedieron; desde enero ya estaba aumentando».

«Entonces, sí tenemos la capacidad, un poquito de suponer hasta dónde podríamos llegar», destaca el vulcanólogo. «Pero es un sistema que es extremadamente dinámico, y entonces no tenemos la capacidad de prever si va a pasar algo o no».

De ahí que una de sus investigaciones en curso busque, a través de redes neuronales -un método de la IA que enseña a las computadoras a procesar datos de una manera inspirada en cómo lo hace el cerebro humano-, alcanzar «un pronóstico, una predicción más adecuada y más precisa» mediante el análisis de distintos parámetros.

«Eso es una línea de investigación, pero hasta la fecha no se puede todavía (predecir una erupción)», insiste el investigador del IGf.